La psicóloga colombiana de 30 años Catalina Giraldo pasó la última década de su vida con un profundo sufrimiento y sometiéndose a todo tipo de tratamientos para sobrellevarlo.
Estaba diagnosticada con trastorno depresivo mayor severo y persistente, trastorno límite de la personalidad y trastorno de ansiedad.
Lo intentó todo: cerca de 40 esquemas farmacológicos distintos, años de psicoterapia, terapia electroconvulsiva, infusiones de ketamina.
Desde el año 2019, pasó por nueve hospitalizaciones por crisis agudas y varios intentos de suicidio.
Se sentía muy agotada e incapaz de seguirlo intentando.
"Yo siento que es un infierno. A mí me cansa mucho tener que estar todo el tiempo lidiando con eso .... Para mí ya es suficiente", decía Catalina en un reportaje de Noticias Caracol transmitido en marzo que dio a conocer su caso a la opinión pública.
Por eso, le hizo al sistema de salud colombiano una solicitud inédita: que se le permitiera acceder a la asistencia médica al suicidio.
Sin embargo, por la falta de reglamentación de este procedimiento en Colombia, la posibilidad le fue negada.
Catalina accedió finalmente a la eutanasia, y murió el día 9 de julio 2026.

Una inédita batalla legal
La asistencia médica al suicidio es una figura jurídica que le permite al paciente acceder a un fármaco y acompañamiento médico para morir de acuerdo con sus decisiones y deseos.
A diferencia de la eutanasia, en la cual el médico es quien administra el fármaco que produce la muerte, en el suicidio médicamente asistido es el propio solicitante quien lo hace.
Tanto la eutanasia como el suicidio asistido están despenalizados en Colombia en los casos en que la persona padece una enfermedad grave e incurable que le produce un sufrimiento físico o psicológico que no es compatible con su idea de una vida digna.
A pesar de ello, a Catalina le fue negada la posibilidad de terminar ella con su vida de forma digna, asistida por médicos.
Hasta el último momento libró, junto a su abogado Lucas Correa Montoya, una batalla legal para ser la primera colombiana en acceder a la asistencia médica al suicidio.
Y antes de morir, le pidió a la Corte Constitucional que resolviera el fondo de su caso y "elimine las barreras que subsisten en el sistema de salud", de acuerdo a un comunicado firmado por su abogado.



